21 junio 2018



La casa del arte


Era necesario y viéndolo bien, hasta urgente, devolverle el rostro confiable a la Casas del Arte, que logró envejecer a la fuerza en estos pocos meses de la ignominia, que provocó la salida de los mejores talentos de este recinto.

No toda la gente sabe qué fue lo que pasó en la Casa del Arte en los últimos meses. Bien, a la Casa del Arte había llegado un grupo de personas a administrar este espacio artístico. No había en los que llegaron una pasión por la cultura, de manera que al poco tiempo esa indiferencia hacia la belleza creativa se notó tanto que este recinto perdió su brillo. Esta situación debió haber llegado a oídos del gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, tal vez, lo cierto es que los administradores anteriores parecía que estaban administrando una cárcel y no un centro cultural.

Prohibieron el ingreso a los padres de familia, desbarataron los grupos artísticos que se habían conformado en torno al mismo interés artístico, reprimieron a los pocos maestros que decidieron quedarse, y el fracaso de sus ideas pronto quedó en evidencia porque no fueron capaces de sostener un festival que ellos mismos habían creado los domingos.

Todo esto pudo haber ocurrido por la lejanía que siempre mantuvo el ex director del ITCA Luis Sottil Cicero, hacia todo lo relacionado con el arte; no niego su pasión por el arte y la cultura, sin embargo era un hombre elitista que jamás supo lo que pasaba ni siquiera en su oficina.

Creyeron, los que ya no están al frente de la Casa del Arte, que este era un espacio para experimentar, para desarrollar ocurrencias, y no se dieron cuenta del daño que le estaban haciendo a la sociedad victorense, que también manifestó su malestar mediante escritos de protesta por lo que estaba sucediendo.

La Casa del Arte representa para los victorenses, un espacio para fomentar el espíritu creativo del ser humano, esto no lo entendieron los que ya no están; su desprecio hacia lo establecido se convirtió en un deseo malsano, que provocó la decadencia de este espacio en muy poco tiempo.

También creo que lo establecido no siempre debe permanecer para siempre, pero cuando no tienes ni idea de cómo cambiar las cosas, es preferible que todo siga igual.

Ahora ha llegado un nuevo director a la Casa del Arte, es un joven arquitecto que ha desarrollado su carrera dentro del ámbito artístico, por eso sabe cómo administrar un lugar como este, pero además entiende el lenguaje de la cultura.

Lo conocí apenas ayer y me causó buena impresión; una persona amable y sencilla, que no tiene el menor interés por afectar a la Casa del Arte, por eso creo que puede hacer grandes cosas.

Por lo pronto por los pasillo de la Casa del Arte se respira otro aire; un ambiente de libertad, del que tanto necesita el arte para desarrollarse y provocar el surgimiento de los mejores sentimientos de las personas.

En Italia hubo hace muchos años un surgimiento artístico que permitió el florecimiento de los mejores pintores, escultores, y escritores, de los que hoy el mundo puede maravillarse. Eso mismo debemos hacer con nuestros artistas, impulsarlos para que nos ayuden a transformar a nuestra sociedad; ¡necesitamos artistas! Pero también nos urgen mecenas.

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